Cartas a mi Bruja. Andalucía.

Hola Maca, mi vida sigue, aunque no lo parezca… Pero sí, sí que sigue, tal y como te contaba que quería, eso que tanto me deseabas: sentir para decidir.

Pues resulta que me he ido por ahí de escapada, sí, de esas. Y mira, he tenido momentillos que ugg pero eso de disfrutar de lo demás sienta mejor. Bueno, haciendo un poco de humor negro que me cuesta horrores pero te habrías meado encima: el Miquel pot “respirà” tranquil aquesta vegada.

He hecho algunas de esas cosas que hace tanto tiempo no podía hacer ni disfrutar. He vivido cosas nuevas y recordado antiguas, las he sentido con la perspectiva que me enseñaste. He hecho todo lo que quería, no he hecho nada que no quisiera y no se me ha quedado nada en el tintero. Soy consciente de mis cagadas y avanti, que me quiten lo bailao.

En tres días, ojú.

Satisfecha, Maca, cuánto tiempo sin leerlo ¿verdad? 😉 Olga me decía que quizá la vida me estaba dando un respiro, va para vidente, en el clavo; la cosa iba por otro lado pero el fondo era este que te cuento y no otro.

Y estoy satisfecha, bruji, y contenta de estarlo. Agradecida por este respiro.

Piano, piano se va lontano. Un beso de Momo, Flora y mío te queremos 😘💜🖖

Las fiestas con las penas

Por alguna razón que no logro terminar de comprender, el caso de la niña de Arandina, sin tener nada que ver con algo que yo haya vivido, me está removiendo la psique de una manera escandalosa.

Demasiado para lo delicada que estoy.

Eso, una rabieta de mi abuela que me dijo “Me cago en la pu, y tú sin haber hecho nada de provecho en la vida” (la quiero pero cuando se frustra es una cabrona), la película de Historia de un matrimonio y algo tan tonto como decirle a un compañero “He visto esta película”. En ese orden.

Creo que a los quince años destrocé lo que iba a ser mi vida. Y que quienes me querían, que no han dejado de quererme, no supieron encarrilar a una adolescente o pensaban que de algún modo era lo correcto. Voy a cumplir 35 años, toda la vida he vivido con el peso, la presión y la incisión de la culpa. Yo era una niña, sabía muchas cosas pero era una niña.

Ahora sólo quiero llorar. Un medicamento me ha inhibido durante un mes las ganas y posibilidad de llorar por tristeza, sin embargo he visto dos veces el último capítulo de The Big Bang Theory y como una madalena en el discurso de Sheldon. Lo que quiere decir que el medicamento trabaja genial la diferencia de emociones.

Pero hoy le he podido yo al medicamento y es una soberana mierda.

Llevo todo el año y lgo más procurando tener controlada la depresión, dando espacio a todos los sentimientos pero regulando todo lo que puedo los días malos, las semanas malas, los días buenos con los pensamientos intrusivos, los días fabulosos sin sentirme ni un minuto seguido mal (muy, muy demasiado pocos). He estado soportando el dolor físico que me tiene muchos días en reposo, la mayoría del resto a medio gas, o menos, y contados con los dedos de las manos los que me he encontrado bien o muy bien. Los medicamentos de esto no son tan efectivos. Ahora sé que se llama fibromialgia y no es culpa mía, ni invenciones como me han estado dando a entender desde que tuve el accidente de moto hace cuatro años y medio.

En todos los meses del año he tenido que lidiar con pensamientos sobre la muerte. La que algún día me llegará y la que este año se me ha ido, -mi querida bruja, no me deprime pensar en ti, es muy triste que te hayas muerto pero cuando pienso en ello, en ti, sólo siento amor por ti, por mí y por nuestro corto tiempo juntas en la vida-. A mi mejor amigo también se le ha muerto una de las personas más importantes, y al mismo estilo que con mi bruja, siento amor por un Antonio que no he conocido y que se han querido mucho.

Llevo todo el año convenciendo a mi mente que mi cuerpo no quiere morirse. Es una puñetera jodienda querer morirte y no querer suicidarte, la parte buena es que es un sentimiento muy firme, no me voy a matar. Es una llamada de atención, no funciono bien pero funciono, y no quiero dejar de hacerlo. Pero quiero dejar de sufrir tanto para respirar, descansar de esto y volver a volver a intentar hacerlo mejor en esta vida.

Me siento rendida pero con suficiente fuerza para aguantar. Pero aguantar no es vivir, es resistir y punto.

Olvidaros de consejos o de estar ahí para escucharme, no quiero despreciaros pero es que los consejos no me van a servir y yo no quiero que me escuchen las penas, quiero hablar para que las palabras queden a merced del viento, que las personas se conciencen de lo importante que es cuidar la propia salud mental y de lo importante que es querer que tu prójimo se encuentre a gusto a tu lado.

Y llorar las penas de mi corazón.

Felices fiestas y próspera nueva década.

Elecciones, decisiones

Cuatro sobres de propaganda electoral.

Uno es el único que ha respetado la lista de los que nos hemos excluido de recibir propaganda, el que tapa los otros sobres que van nominativos. Los otros han tirado de otras bases de datos pasándose LA DECISIÓN QUE PASA POR PETICIÓN (no olvidemos que hay que pedir no recibir información, por defecto el interés de información general es estar informados) como decía, se pasan la decisión de los ciudadanos por la piel del escroto.

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Violeta insurrecta

Repudio: Es el resultado de querer pescarnos, querer comprarnos, querer poseernos. De desear dominarnos.

Yo, tres veces rebelde.

Cabezas rotas al pie del muro de Lo Imposible. Pintadas sangrientas que dicen que la culpa es mía. Mía, que sólo estoy al otro lado diciéndote que no te quiero, que me dejes en paz; que te dejes de historias, de joderte a ti mismo.

Escucho el crujido de tus huesos al chocar contra lo que es más fuerte que el hormigón. Pretendes abrir una grieta y que tenga compasión…

Quizá sí que es cierto que no te conozco como eres, no quiero ¿y qué? Del arte de la guerra he aprendido a reconocer a embusteros, bandoleros e ignorantes, también a quien viene a conquistar lo que no va a amar.

Al otro lado del muro yo, en mi coto de libertad. El que mantengo y defiendo. Con uñas y dientes, con flores y cantos. Con flechas y abrazos.

Entono una melodía permanente, más alto cuando el golpe es más fuerte. Persevera. Siempre viva, siempre latente, que continuará cuando tú desaparezcas. Mi melodía nace en el alma y en ella se enraíza; perteneciéndome, perteneciéndole. Y ahí, querido, tú no llegas.

Mi vida es mía. Si te matas no me culpes, tú mismo te delatas.

Mi vida es mía. Pero si me matas, seguirán por mí mis hermanas.

Como hoy lo estamos haciendo muchas, como cada día. Estamos todas, incluso las matadas y también las muertas.

Allí, y ahora

Estoy recordando mi viaje a Marruecos.

Lo duro de subir a la duna más alta del desierto, la armonía del silencio y las estrellas de esa noche con nubes y su tormenta eléctrica. Todo ese esfuerzo sólo para el goce de contemplar.

Lo que significa hacer el amor con un beréber encima de una manta en la arena, con sus cinco camellos como frontera entre el campamento y nosotros. Sexo por placer pero compartiendo almas.

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